El día en que destetan a Isaac, Abraham da un gran banquete. Sara ve a Ismael, el hijo de Agar la egipcia, burlándose, y exige a Abraham que eche a la sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no heredará con su hijo Isaac Génesis 21:8-10. Abraham se angustia, pero Dios le dice que escuche a Sara: «en Isaac te será llamada descendencia», y que también de Ismael hará una nación Génesis 21:11-13. Agar y el muchacho salen al desierto de Beerseba, y Dios los salva cuando se les acaba el agua Génesis 21:14-21. Ver los ismaelitas.
Su papel dentro de la Biblia
Isaac es el hijo de la promesa: el Génesis insiste en que la descendencia de Abraham seguirá por él y no por Ismael Génesis 21:12. Su vida no tiene grandes viajes ni grandes revelaciones, pero sin él no hay continuidad entre Abraham y Jacob. Por eso Dios se presenta muchas veces como «el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob» Éxodo 3:6, una fórmula que Jesús usará para hablar de la resurrección: Dios no es Dios de muertos, sino de vivos Mateo 22:31-32.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
Pablo lo usa para explicar quién es el verdadero Israel: no todos los descendientes de Abraham son sus hijos, sino que «en Isaac te será llamada descendencia», es decir, los hijos de la promesa Romanos 9:6-9. En Gálatas compara a Isaac, hijo de la libre, con Ismael, hijo de la esclava, como figuras de dos alianzas Gálatas 4:22-31. Hebreos y Santiago recuerdan el sacrificio del monte Moriah como ejemplo de fe y de obras Hebreos 11:17-20 Santiago 2:21.