También: Nefilines · Nephilim · Gigantes · Hijos de Dios e hijas de los hombres · Vigilantes
Nombre hebreo de unos seres o pueblos de gran estatura que la Biblia menciona dos veces: antes del diluvio, en relación con la unión de los «hijos de Dios» con las «hijas de los hombres» (Génesis 6:4), y en el informe de los espías que exploraron Canaán (Números 13:33). La Reina-Valera los traduce «gigantes».
En la Biblia
Génesis los llama «los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre» (Génesis 6:4). En Números, los espías los usan para meter miedo al pueblo: a su lado, dicen, «éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas» (Números 13:33).
Etimología
Del hebreo נְפִלִים nəfilîm, de sentido incierto. Muchos lo relacionan con el verbo nāfal, «caer» —«los caídos», o «los que hacen caer»—, pero no es seguro. La Septuaginta lo tradujo gígantes, y de ahí «gigantes» en las Biblias españolas.
Dos pasajes breves
El primero es uno de los textos más enigmáticos del Génesis. Los «hijos de Dios» ven que las
«hijas de los hombres» son hermosas y toman mujeres de entre ellas; Dios limita la vida
humana a ciento veinte años; y el narrador añade: «Había gigantes en la tierra en aquellos
días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres»
Génesis 6:1-4. Inmediatamente después empieza el relato del
diluvio.
El segundo está en boca de los espías de Moisés. Para desanimar al pueblo, describen la
tierra como una que «traga a sus moradores» y dicen haber visto nefilim, emparentados con los
hijos de AnacNúmeros 13:32-33. Deuteronomio recuerda otros
pueblos altos de la región, como los emitas, «tenidos también por gigantes» al igual que los
anaceos y refaítasDeuteronomio 2:10-11.