Nombre simbólico que el profeta Isaías da a un niño cuyo nacimiento será señal para el rey Acaz (Isaías 7:14). El evangelio de Mateo lo aplica a Jesús y lo traduce: «Dios con nosotros» (Mateo 1:23).
En la Biblia
Isaías lo pronuncia cuando Jerusalén está amenazada por los reyes de Siria y de Israel, y Acaz no quiere pedir una señal (Isaías 7:1-14). Mateo abre y cierra su evangelio con la misma idea: el niño es «Dios con nosotros» (1:23), y el resucitado promete «yo estoy con vosotros todos los días» (28:20).
Etimología
Del hebreo עִמָּנוּ אֵל ʿimmānû ʾēl: ʿim, «con»; -nû, «nosotros»; ʾēl, «Dios». Es una frase completa: «con nosotros está Dios». No es un nombre que alguien use en la Biblia para llamar a Jesús, sino una proclamación de lo que significa su venida.
La señal a Acaz
Hacia el 734 a. C., los reyes de Siria y de Israel suben contra Jerusalén, y el corazón de
Acaz y de su pueblo tiembla «como se estremecen los árboles del monte a
causa del viento» Isaías 7:2. Isaías le invita a pedir una
señal; Acaz se niega con falsa piedad. El profeta responde que Dios mismo la dará: «He aquí
que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel». Antes de que el
niño sepa distinguir el bien del mal, la tierra de los dos reyes enemigos quedará abandonada
Isaías 7:10-16. El nombre vuelve dos veces en el capítulo siguiente, como grito
de confianza ante la invasión asiria: «porque Dios está con nosotros» Isaías 8:8-10.
En Mateo
Mateo cita el oráculo al contar el nacimiento de Jesús y añade la traducción: «Emanuel, que
traducido es: Dios con nosotros» Mateo 1:22-23. Al niño lo llaman Jesús, no
Emanuel: el nombre de Isaías funciona como título que explica quién es. El evangelio termina
con la promesa equivalente: «he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo» Mateo 28:20.