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Efa

También: Efas · Medida justa · Efa justo

Medida de capacidad para áridos —grano, harina— del Antiguo Testamento. Equivalía a la décima parte de un homer y a diez gomeres, y tenía la misma capacidad que el bato, su equivalente para líquidos. El volumen exacto no se conoce: las estimaciones van de unos 22 a unos 36 litros.

En la Biblia

Rut espigó en el campo de Booz hasta la tarde y, al desgranar lo recogido, «fue como un efa de cebada» (Rut 2:17). La ley exige «efa justo» (Levítico 19:36), y Amós denuncia a los comerciantes que «achican la medida» (Amós 8:5).

Etimología

Del hebreo אֵיפָה eifá, probablemente un préstamo del egipcio ipt, una medida de grano. Por extensión, la palabra designa también el recipiente que se usaba para medir.

La medida de la cosecha

El efa era la medida corriente para el grano. Ezequiel la sitúa en el sistema: «El efa y el bato serán de una misma medida: que el bato tenga la décima parte del homer, y la décima parte del homer el efa» Ezequiel 45:10-11. Es decir, efa (para áridos) y bato (para líquidos) tenían la misma capacidad, y diez de cualquiera de ellos hacían un homer. Hacia abajo, el efa se dividía en diez gomeres: «un gomer es la décima parte de un efa» Éxodo 16:36.

El volumen real no se sabe con exactitud. Las estimaciones a partir de recipientes inscritos y de fuentes posteriores van de unos 22 a unos 36 litros. Lo que sí da el texto es una idea práctica: al final de una jornada entera espigando detrás de los segadores de Booz, Rut desgranó lo recogido «y fue como un efa de cebada» Rut 2:15-17, una cantidad generosa para una espigadora, porque Booz había mandado dejarle caer espigas a propósito.

Efa justo, efa falso

Como se medía con recipientes, el efa era también una ocasión de fraude: bastaba tener uno más grande para comprar y otro más pequeño para vender. La ley lo prohíbe expresamente. «No hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, ni en peso ni en otra medida. Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis» —literalmente, «efa justo» Levítico 19:35-36. El Deuteronomio añade: «ni tendrás en tu casa efa grande y efa pequeño», porque quien hace esto es «abominación a Jehová» Deuteronomio 25:13-16.

Siglos después, Amós acusa precisamente de eso a los comerciantes de Israel: esperan impacientes a que pase el sábado para abrir el grano, «y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza», para comprar a los pobres «por un par de zapatos» Amós 8:4-6. La medida falseada es, para el profeta, una forma de oprimir al pobre.

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