eLogos

José es vendido por sus hermanos

Gn 37 Génesis 37:12-36

Antiguo Testamento Génesis c. siglo XVII a.C. 25 versículos

§ La escena

Jacob envía a José a Siquem a ver cómo están sus hermanos y el ganado Génesis 37:14. Hay un detalle fácil de pasar por alto: un hombre lo encuentra perdido por el campo y le indica que se han ido a Dotán Génesis 37:15-17. Sin ese desconocido anónimo, José habría vuelto a casa y no habría historia.

Lo ven venir de lejos, y antes de que llegue ya han decidido matarlo Génesis 37:18. Se refieren a él como «el soñador» Génesis 37:19, y su plan incluye una frase que el relato recoge sin comentario: veremos entonces qué será de sus sueños Génesis 37:20. Matarlo es, para ellos, la refutación.

Rubén, el mayor, interviene. Propone echarlo vivo a una cisterna en vez de derramar su sangre, con la intención de volver después a sacarlo Génesis 37:21-22. Es una intervención a medias — salva la vida pero no impide el crimen — y le sale mal: cuando regresa, el pozo está vacío y rasga sus vestidos Génesis 37:29-30.

Lo primero que le quitan es la túnica Génesis 37:23. Luego lo echan a la cisterna, que estaba vacía y sin agua, y se sientan a comer Génesis 37:24-25. Ese detalle —comer al lado del pozo— es de las cosas más frías del libro.

Pasa una caravana de ismaelitas que baja a Egipto con especias, y Judá razona que no ganan nada matándolo: mejor venderlo Génesis 37:26-27. Lo venden por veinte piezas de plata. Termina en casa de Potifar, oficial del faraón y capitán de la guardia Génesis 37:36.

A Jacob le llevan la túnica empapada en sangre de cabrito y le dejan sacar sus propias conclusiones Génesis 37:31-33. El engaño es exacto: Jacob, que en su juventud había engañado a su padre ciego usando pieles de cabrito, recibe ahora un cabrito como instrumento del engaño. Se niega a ser consolado y dice que bajará enlutado hasta su hijo Génesis 37:35.

§ Escenas alrededor · José