Lucas abre su evangelio fechando la historia: «Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías» Lucas 1:5. Para los lectores del siglo I, el nombre bastaba para situar el relato: Herodes el Grande, el rey que había gobernado Judea durante más de treinta años bajo la protección de Roma. Ver Zacarías.
El templo de Herodes
La gran obra de Herodes fue la reconstrucción del templo de Jerusalén, comenzada hacia el 20 a.C. Amplió la explanada hasta duplicarla, con enormes muros de contención —el muro de las Lamentaciones es parte del occidental— y levantó un santuario nuevo revestido de mármol y oro. Las obras seguían en tiempos de Jesús: sus adversarios le dicen que el templo se ha edificado en cuarenta y seis años Juan 2:20, y los discípulos se admiran de sus piedras y edificios Marcos 13:1-2. Este es el templo de los evangelios y de Hechos, destruido por Roma en el año 70.
Otros con el mismo nombre
«Herodes» fue el nombre de la dinastía, y el Nuevo Testamento usa el mismo nombre para varios descendientes de Herodes el Grande. Conviene distinguirlos:
- Arquelao, su hijo, etnarca de Judea, Samaria e Idumea (4 a.C. – 6 d.C.), por cuyo miedo José se instaló en Nazaret Mateo 2:22. Roma lo destituyó por su crueldad, y Judea pasó a ser gobernada por prefectos romanos.
- Herodes Antipas, su hijo, tetrarca de Galilea y Perea, que mandó decapitar a Juan el Bautista y ante quien compareció Jesús.
- Felipe, su hijo, tetrarca de Iturea y Traconite, fundador de Cesarea de Filipo Lucas 3:1.
- Herodes Agripa I, su nieto, rey de Judea del 41 al 44 d.C., que mató a Santiago hermano de Juan, encarceló a Pedro y murió en Cesarea comido de gusanos Hechos 12:1-3 Hechos 12:20-23.
- Herodes Agripa II, su bisnieto, ante quien Pablo presentó su defensa en Cesarea: «Por poco me persuades a ser cristiano» Hechos 26:28.