Cuando unos magos llegan a Jerusalén preguntando dónde ha nacido el rey de los judíos, porque han visto su estrella, el rey Herodes se turba, «y toda Jerusalén con él» Mateo 2:1-3. Reúne a los principales sacerdotes y escribas, que le responden que el Mesías debía nacer en Belén según el profeta Miqueas Mateo 2:4-6. Llama en secreto a los magos, averigua cuándo apareció la estrella y los envía a Belén pidiéndoles que le avisen para ir él también a adorarlo Mateo 2:7-8. Los magos, avisados en sueños, vuelven a su tierra por otro camino Mateo 2:12. Ver Belén.
El templo de Herodes
La gran obra de Herodes fue la reconstrucción del templo de Jerusalén, comenzada hacia el 20 a.C. Amplió la explanada hasta duplicarla, con enormes muros de contención —el muro de las Lamentaciones es parte del occidental— y levantó un santuario nuevo revestido de mármol y oro. Las obras seguían en tiempos de Jesús: sus adversarios le dicen que el templo se ha edificado en cuarenta y seis años Juan 2:20, y los discípulos se admiran de sus piedras y edificios Marcos 13:1-2. Este es el templo de los evangelios y de Hechos, destruido por Roma en el año 70.
Otros con el mismo nombre
«Herodes» fue el nombre de la dinastía, y el Nuevo Testamento usa el mismo nombre para varios descendientes de Herodes el Grande. Conviene distinguirlos:
- Arquelao, su hijo, etnarca de Judea, Samaria e Idumea (4 a.C. – 6 d.C.), por cuyo miedo José se instaló en Nazaret Mateo 2:22. Roma lo destituyó por su crueldad, y Judea pasó a ser gobernada por prefectos romanos.
- Herodes Antipas, su hijo, tetrarca de Galilea y Perea, que mandó decapitar a Juan el Bautista y ante quien compareció Jesús.
- Felipe, su hijo, tetrarca de Iturea y Traconite, fundador de Cesarea de Filipo Lucas 3:1.
- Herodes Agripa I, su nieto, rey de Judea del 41 al 44 d.C., que mató a Santiago hermano de Juan, encarceló a Pedro y murió en Cesarea comido de gusanos Hechos 12:1-3 Hechos 12:20-23.
- Herodes Agripa II, su bisnieto, ante quien Pablo presentó su defensa en Cesarea: «Por poco me persuades a ser cristiano» Hechos 26:28.