Ana da a luz a Samuel, y cuando lo desteta lo sube a Silo con un sacrificio. Se presenta ante Elí: «Yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba», y se lo deja dedicado a Jehová 1 Samuel 1:24-28. El niño se queda sirviendo a Jehová delante del sacerdote Elí 1 Samuel 2:11. Cada año, cuando la familia sube a Silo, Elí bendice a Elcana y a su mujer, y Ana tiene otros cinco hijos 1 Samuel 2:19-21. Ver Samuel.
Su papel dentro de la Biblia
Elí es la figura de transición entre los jueces y la monarquía. Con él termina el santuario de Silo como centro de Israel y empieza la historia de Samuel, el profeta que ungirá a los dos primeros reyes. Su caída muestra la idea que recorre los libros de Samuel: Dios aparta a los que se sirven de lo sagrado y levanta a otros. Siglos después, Jeremías recordará la ruina de Silo como advertencia para el templo de Jerusalén Jeremías 7:12-14.
La sentencia contra su casa se cumple en varias etapas: la muerte de sus hijos, la matanza de los sacerdotes de Nob, que eran muy probablemente descendientes suyos 1 Samuel 22:11-19, y la destitución de Abiatar, el único que escapó, cuando Salomón lo expulsa del sacerdocio 1 Reyes 2:26-27. El linaje de Elí aparece en el texto en una línea: Ahías, sacerdote en tiempos de Saúl, era hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí 1 Samuel 14:3.