La columna quedó como la imagen del cuidado de Dios en el desierto. En la gran oración de confesión del tiempo de Nehemías, los levitas la recuerdan dos veces: «Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche», y ni siquiera cuando hicieron el becerro se apartó de ellos Nehemías 9:12 Nehemías 9:18-19. Los salmos la cantan como guía y como lugar desde el que Dios hablaba: «En columna de nube hablaba con ellos» Salmos 78:14 Salmos 99:7. Isaías anuncia para la Sion futura una nube de día y un resplandor de fuego de noche, como en el desierto Isaías 4:5. Ver el becerro de oro.
Pablo la recuerda a los corintios con una imagen nueva: «nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar» 1 Corintios 10:1-2. Ver bautismo.
Lo que el texto permite afirmar y lo que no
El texto describe una sola columna que de día se ve como nube y de noche como fuego, en la que va Jehová, a veces llamado el Ángel de Dios Éxodo 14:19. No dice su tamaño ni su forma, solo que es una «columna»; no dice que nadie la fabricara ni la transportara. No es un objeto en sentido material, sino una señal visible de la presencia de Dios, y por eso no hay de ella ningún paralelo arqueológico. Las explicaciones naturales que se han propuesto —una erupción volcánica, una tormenta de arena o los braseros de una caravana— son hipótesis modernas que el relato no sugiere.