Antes de construirse el tabernáculo, Moisés monta una tienda fuera del campamento y la llama tienda de reunión. Cuando Moisés entra en ella, la columna de nube desciende y se pone a la puerta, y Jehová habla con Moisés. El pueblo, al verla, se levanta y adora cada uno a la puerta de su tienda. «Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero» Éxodo 33:7-11. Ver la tienda en medio del campamento.
Desde esa misma nube Dios interviene cuando Miriam y Aarón murmuran contra Moisés: desciende en la columna, se pone a la puerta del tabernáculo y los llama Números 12:5. Ver Aarón.
Lo que el texto permite afirmar y lo que no
El texto describe una sola columna que de día se ve como nube y de noche como fuego, en la que va Jehová, a veces llamado el Ángel de Dios Éxodo 14:19. No dice su tamaño ni su forma, solo que es una «columna»; no dice que nadie la fabricara ni la transportara. No es un objeto en sentido material, sino una señal visible de la presencia de Dios, y por eso no hay de ella ningún paralelo arqueológico. Las explicaciones naturales que se han propuesto —una erupción volcánica, una tormenta de arena o los braseros de una caravana— son hipótesis modernas que el relato no sugiere.