Con el tabernáculo instalado en el lugar alto de Gabaón, el altar de bronce siguió allí mientras el arca estaba en Jerusalén 1 Crónicas 21:29. Allí sube Salomón al comienzo de su reinado: el cronista precisa que el altar de bronce que había hecho Bezaleel estaba delante del tabernáculo, y que Salomón ofreció sobre él mil holocaustos 2 Crónicas 1:3-6. Esa misma noche Dios se le aparece y le pregunta qué quiere; Salomón pide sabiduría 2 Crónicas 1:7-10.
El templo tendrá después su propio altar, mucho mayor. Crónicas le da veinte codos de lado y diez de alto 2 Crónicas 4:1, y aun así, en la dedicación, se queda pequeño para tantas víctimas, y Salomón santifica el centro del patio para ofrecer allí 1 Reyes 8:64.