A Abram, en Carán, le llega la orden: sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré Génesis 12:1. La promesa que acompaña la orden es de tres tramos: haré de ti una nación grande, bendeciré tu nombre, serán benditas en ti todas las familias de la tierra Génesis 12:2-3.
Abram tenía setenta y cinco años cuando salió Génesis 12:4. Se llevó a Sarai su mujer, a Lot su sobrino y todos los bienes que habían adquirido en Carán Génesis 12:5. Al entrar en Canaán llegó hasta el lugar de Siquem, hasta el encinar de More; la tierra la ocupaban entonces los cananeos Génesis 12:6. Allí Dios se le apareció por primera vez en el país prometido: a tu descendencia daré esta tierra Génesis 12:7.
Levantó altar en Siquem Génesis 12:7, otro entre Bet-el y Hai Génesis 12:8, y siguió bajando hacia el Neguev Génesis 12:9. Estableció con altares el trazado del país. Ningún edificio, ningún terreno: piedras apiladas donde llegaba y donde salía.