Vuelve al Neguev, al altar entre Bet-el y Hai —el mismo que había levantado al llegar— e invoca allí el nombre de Dios Génesis 13:3-4. La prosperidad se ha vuelto un problema: Abram y Lot tienen tanto ganado que la tierra no les alcanza y los pastores riñen Génesis 13:5-7.
Abram, siendo el mayor y con derecho de elegir primero, hace lo contrario: «separémonos; si tú vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda» Génesis 13:9. Lot alza los ojos, ve toda la llanura del Jordán regada como el huerto de Dios, y escoge para sí Génesis 13:10-11. Va poniendo sus tiendas hasta Sodoma. El narrador anota, con calma, que los hombres de Sodoma eran malos y grandes pecadores contra Dios Génesis 13:12-13. Aviso, sin subrayado.
Después de la partida de Lot, Dios habla otra vez con Abram: alza los ojos y mira, al norte, al sur, al oriente, al occidente; toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre Génesis 13:14-15. Y el prometedor añade otra medida: haré tu descendencia como el polvo de la tierra Génesis 13:16.
Abram traslada su tienda al encinar de Mamre, en Hebrón, y edifica allí otro altar Génesis 13:18. Mamre será su base el resto del relato.