Cartas, no tratados
Las epístolas del Nuevo Testamento no se escribieron como libros para todos los tiempos, sino como cartas reales para destinatarios concretos. Por eso a menudo responden a algo que el lector moderno no ve: «En cuanto a las cosas de que me escribisteis…» 1 Corintios 7:1. Leer una epístola es un poco como oír solo una parte de una conversación telefónica: hay que reconstruir qué había pasado.
En total son 21: trece llevan el nombre de Pablo (de Romanos a Filemón), una es anónima (Hebreos) y siete se llaman «generales» o «católicas» porque se dirigen a un círculo amplio de creyentes (Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 Juan, Judas).
Cómo era una carta antigua
Las cartas griegas seguían un esquema fijo, y las del Nuevo Testamento lo adaptan:
| Parte | En una carta griega | En Pablo |
|---|---|---|
| Remitente | «Fulano…» | «Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol» |
| Destinatario | «…a Mengano» | «a todos los que estáis en Roma, amados de Dios» |
| Saludo | «¡Salud!» (chaírein) | «Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo» |
| Acción de gracias | una fórmula breve a los dioses | «doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros» |
| Cuerpo | el asunto | la enseñanza y las exhortaciones |
| Despedida | saludos y buenos deseos | saludos a personas, bendición final |
El comienzo de Romanos muestra casi todos los elementos Romanos 1:1-8. Pablo cambia el chaírein griego por cháris, «gracia», y le une el saludo hebreo, shalom, «paz». Por eso, cuando una carta de Pablo omite la acción de gracias, como Gálatas, es una señal de que algo grave pasa.
La carta que la asamblea de Jerusalén envía a los creyentes gentiles sigue el formato griego más sencillo, con el saludo «salud» Hechos 15:23-29. Y ya el Antiguo Testamento tiene cartas, como la que Jeremías escribe a los desterrados en Babilonia para que construyan casas y busquen el bien de la ciudad Jeremías 29:1-7.
Secretarios, firmas y lectura en voz alta
Escribir era un oficio. Pablo dictaba a un secretario, que a veces se presenta: «Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor» Romanos 16:22. Al final, Pablo añadía unas líneas de su mano, con letra grande Gálatas 6:11, como garantía: «La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta mía» 2 Tesalonicenses 3:17.
Las cartas se leían en voz alta en la reunión de la iglesia y se pasaban de una comunidad a otra: «Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses» Colosenses 4:16.