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Denario

También: Denarios · Moneda del tributo

Moneda romana de plata, la más citada del Nuevo Testamento. Su valor de referencia lo da el propio texto: era el jornal de un día de trabajo en el campo. Con ella se pagaba el tributo a Roma y se medían precios y deudas en las parábolas.

En la Biblia

El dueño de la viña conviene con los obreros «en un denario al día» (Mateo 20:2). Para el impuesto a César, Jesús pide que le muestren «la moneda del tributo» y le traen un denario con la imagen y la inscripción del emperador (Mateo 22:19-21).

Etimología

Del latín denarius, «que contiene diez», porque al principio valía diez ases, la moneda de bronce romana. El griego del Nuevo Testamento lo tomó como δηνάριον dēnárion. De la misma raíz viene «dinero».

El jornal de un día

El Nuevo Testamento da el valor del denario de la manera más útil: lo pone en relación con el trabajo. En la parábola de los obreros de la viña, el padre de familia conviene con los jornaleros «en un denario al día», y paga lo mismo a los que llegaron a la última hora Mateo 20:1-16. Un denario era, por tanto, lo que ganaba un trabajador del campo por una jornada completa.

Con esa medida se entienden las cifras de los evangelios. Ante la multitud hambrienta, Felipe calcula que «doscientos denarios de pan no bastarían» Juan 6:7: más de medio año de salario. El perfume con que María ungió a Jesús podía venderse, según Judas, «por trescientos denarios» Juan 12:5, casi el jornal de un año. Y el samaritano deja al mesonero «dos denarios» para cuidar al herido Lucas 10:35.

Jesús usa también el denario para hablar del perdón: de dos deudores, uno debía quinientos denarios y otro cincuenta, y el acreedor perdona a ambos. «¿Cuál de ellos le amará más?» Lucas 7:41-43.

La moneda del tributo

Fariseos y herodianos preguntan a Jesús si es lícito pagar tributo a César. Él pide: «Mostradme la moneda del tributo», y le traen un denario. «¿De quién es esta imagen, y la inscripción?» «De César». «Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios» Mateo 22:15-22.

Un precio de hambre

En el Apocalipsis, al abrirse el tercer sello, una voz anuncia: «Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario» Apocalipsis 6:6. Lo que la Reina-Valera traduce «dos libras» es en griego un quénice, la ración de trigo de una persona para un día. Que el jornal entero alcance solo para el pan de un día describe una carestía extrema.

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