Zacarías empezó a profetizar dos meses después que Hageo, en el octavo mes del segundo año de Darío, el 520 a.C. Zacarías 1:1, y los dos aparecen juntos en el libro de Esdras como los profetas que sostuvieron la reconstrucción del templo Esdras 5:1 Esdras 6:14. Pero su libro es muy distinto del de Hageo. Hageo habla de ladrillos, cosechas y ofrendas; Zacarías, de caballos que patrullan la tierra, candelabros, rollos que vuelan y una mujer encerrada en un recipiente. Es el más extenso de los doce profetas menores y uno de los más difíciles.
Por la lista de Nehemías se sabe que Zacarías pertenecía a la familia sacerdotal de Iddo, una de las que habían vuelto de Babilonia con Zorobabel Nehemías 12:4 Nehemías 12:16. Era, como Jeremías y Ezequiel, sacerdote y profeta a la vez.
Tres meses después, Zacarías tiene de noche una serie de ocho visiones, y en cada una un ángel le explica lo que ve Zacarías 1:7-9. En la primera, un hombre montado en un caballo alazán está entre los mirtos, en una hondonada; detrás de él, jinetes que han recorrido la tierra y la encuentran tranquila. El ángel pregunta hasta cuándo no tendrá Dios misericordia de Jerusalén, después de setenta años, y la respuesta es que Dios ha vuelto a Jerusalén con misericordia y su casa será reedificada Zacarías 1:8-16.
Siguen visiones de cuernos y herreros, de un hombre que va a medir Jerusalén y al que se le dice que la ciudad no tendrá muros porque Dios será para ella muro de fuego Zacarías 2:1-5, de un candelabro de oro entre dos olivos, de un rollo que vuela, de una mujer llamada Maldad encerrada en un efa y llevada a Babilonia, y de cuatro carros que salen hacia los cuatro vientos Zacarías 4:2-3 Zacarías 5:1-2 Zacarías 5:5-11 Zacarías 6:1-5.
En el centro de la serie hay dos visiones dedicadas a los dos dirigentes del momento. En una, el sumo sacerdote Josué está ante el ángel de Jehová con vestiduras sucias, y Satanás a su derecha para acusarlo; el ángel reprende al acusador, manda quitarle las ropas sucias y vestirlo de gala Zacarías 3:1-5. En la otra, el candelabro y los dos olivos traen una palabra para Zorobabel: «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu». Las manos de Zorobabel echaron los cimientos de esta casa, y sus manos la acabarán Zacarías 4:6 Zacarías 4:9. Los dos olivos son «los dos ungidos» que están delante del Señor de toda la tierra Zacarías 4:14.
Cómo lo recuerda la Biblia
La segunda parte de Zacarías es la que más usan los evangelios para contar los últimos días de Jesús. Mateo y Juan narran su entrada en Jerusalén montado en un asno como cumplimiento de Zacarías 9:9 Mateo 21:4-5 Juan 12:14-15. Jesús cita «heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas» la noche en que es arrestado Mateo 26:31. Mateo relaciona las treinta piezas de plata de Judas con Zacarías 11 Mateo 27:9-10. Juan aplica «mirarán al que traspasaron» a la lanzada en la cruz, y el Apocalipsis, a la venida de Cristo Juan 19:37 Apocalipsis 1:7. Y los dos olivos y los dos candelabros reaparecen en los dos testigos del Apocalipsis Apocalipsis 11:4.
Otros con el mismo nombre
La Biblia nombra a una treintena de hombres llamados Zacarías; la mayoría solo aparece en las listas de Crónicas, Esdras y Nehemías. Tienen ficha propia estos cuatro:
- Zacarías, hijo de Joiada — sacerdote apedreado en el atrio del templo por orden del rey Joás; es probablemente el «Zacarías hijo de Berequías» de Mateo 23:35.
- Zacarías, rey de Israel — hijo de Jeroboam II, asesinado a los seis meses; con él terminó la dinastía de Jehú.
- Zacarías, consejero de Uzías — «entendido en visiones de Dios», en cuyos días el rey Uzías buscó a Dios.
- Zacarías, padre de Juan el Bautista — el sacerdote al que Gabriel anunció el nacimiento de Juan.