Lo que distingue a este santuario de cualquier templo antiguo no es su tamaño: es que estaba hecho para caminar.
El desmontaje está repartido por familias, como un manual de operaciones. Los gersonitas se ocupaban de las telas: las cortinas de la tienda, las cubiertas, el cerco del atrio y sus cuerdas Números 4:24-26. Los meraritas, de la carpintería pesada: tablas, barras, columnas y basas, entregadas «por cuenta», pieza por pieza Números 4:31-32. Y los coatitas llevaban el mobiliario sagrado, que los sacerdotes cubrían antes para que ellos no lo vieran ni lo tocaran Números 4:15.
El detalle logístico lo confirma: cuando se reparten carretas, a Gersón le dan dos y a Merari cuatro, y a Coat ninguna, porque lo suyo se llevaba al hombro Números 7:6-9.
Cuándo se movía no lo decidía nadie. Mientras la nube se posaba sobre el tabernáculo, acampaban; cuando se alzaba, marchaban, fuera de día, de noche, dos días, un mes o un año Números 9:15-23.
Ilustración generada
Las cuatro agrupaciones de tribus, el anillo de levitas y la tienda en el centro