En Samaria, Jehú anuncia al pueblo: «Acab sirvió poco a Baal, mas Jehú lo servirá mucho», y convoca a todos los profetas, siervos y sacerdotes de Baal a un gran sacrificio, amenazando de muerte al que falte. El templo de Baal se llena de un extremo a otro 2 Reyes 10:18-21. Jehú hace dar vestiduras a los adoradores, comprueba que no haya entre ellos ningún siervo de Jehová, y al terminar el holocausto ordena a su guardia entrar y matarlos a todos. Sacan la estatua de Baal y la queman, derriban el templo y lo convierten en letrinas: «Así exterminó Jehú a Baal de Israel» 2 Reyes 10:22-28.
Pero no se aparta de los pecados de Jeroboam: los becerros de oro de Bet-el y Dan siguen en pie 2 Reyes 10:29. Dios le promete que sus hijos reinarán hasta la cuarta generación, y el narrador añade que no cuidó de andar en la ley de Jehová con todo su corazón 2 Reyes 10:30-31. En esos días, Hazael de Siria empieza a arrancar territorios al este del Jordán 2 Reyes 10:32-33. Jehú reina veintiocho años en Samaria 2 Reyes 10:36. Ver Samaria y Baal.
Su papel dentro de la Biblia
Jehú es el instrumento con que se cumplen las palabras de Elías contra la casa de Acab, y su revolución cierra el ciclo de Elías y Eliseo. El narrador de Reyes lo presenta con ambigüedad: hace lo que Dios le encargó, y lo hace con celo, pero sin convertirse; extermina a Baal y deja a los becerros. Su dinastía, la más larga del reino del norte, dura casi un siglo, hasta Zacarías 2 Reyes 15:8-12.
Historia y evidencia
Otros con el mismo nombre
Jehú hijo de Hanani, profeta, anunció a Baasa, rey de Israel, el fin de su casa 1 Reyes 16:1-7 y reprochó a Josafat su alianza con Acab 2 Crónicas 19:2. Las listas de Crónicas mencionan a otros Jehú.