Cuando Jehú entra en Jezreel, Jezabel se pinta los ojos, se adorna la cabeza y se asoma a la ventana. Lo recibe con
un insulto: «¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su señor?», recordando a otro jefe que asesinó al rey y reinó siete
días 2 Reyes 9:30-311 Reyes 16:9-18. Jehú pregunta quién está de su parte, y dos o tres
eunucos la arrojan por la ventana; su sangre salpica la pared y los caballos la pisotean. Jehú entra a comer, y
cuando manda enterrarla, porque era hija de rey, solo encuentran el cráneo, los pies y las palmas de las manos: es la
palabra de Elías, «en la heredad de Jezreel comerán los perros las carnes de Jezabel» 2 Reyes 9:32-37.
Su papel dentro de la Biblia
Jehú es el instrumento con que se cumplen las palabras de Elías contra la casa de Acab, y su revolución cierra el
ciclo de Elías y Eliseo. El narrador de Reyes lo presenta con ambigüedad: hace lo que Dios le encargó, y lo hace con
celo, pero sin convertirse; extermina a Baal y deja a los becerros. Su dinastía, la más larga del reino del norte, dura
casi un siglo, hasta Zacarías 2 Reyes 15:8-12.
Historia y evidencia
Otros con el mismo nombre
Jehú hijo de Hanani, profeta, anunció a Baasa, rey de Israel, el fin de su casa 1 Reyes 16:1-7 y
reprochó a Josafat su alianza con Acab 2 Crónicas 19:2. Las listas de Crónicas mencionan a otros Jehú.