Cuando David huye de Saúl y se esconde en la cueva de Adulam, su familia baja a reunirse con él 1 Samuel 22:1. Después David va a Mizpa de Moab y le pide al rey de Moab que deje vivir allí a su padre y a su madre hasta que sepa lo que Dios hará con él; y se quedan en Moab mientras David está en la fortaleza 1 Samuel 22:3-4. Es la última vez que Isaí aparece en la historia. Ver Adulam y los moabitas.
Su papel dentro de la Biblia
Isaí importa por su hijo, y la Biblia lo nombra sobre todo así: «el hijo de Isaí». En boca de Saúl, de Nabal o de los que se rebelan contra David, la expresión es despectiva: lo reduce a un hombre de origen corriente, sin linaje real 1 Samuel 20:30-31 1 Samuel 25:10. Cuando las tribus del norte rompen con la casa de David, gritan: «¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí» 1 Reyes 12:16. Ver división del reino.
Crónicas añade sus siete hijos y dos hijas, Sarvia y Abigail. Por ellas, Isaí es también abuelo de Joab, Abisai y Asael, los hijos de Sarvia, y de Amasa, el hijo de Abigail: los generales de David eran sus sobrinos 1 Crónicas 2:13-17. Samuel, en cambio, llama a Abigail hija de Nahas, aunque hermana de Sarvia 2 Samuel 17:25. Ver Joab.
Cómo lo recuerdan después
Isaías anuncia que «saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces», sobre el que reposará el Espíritu de Jehová Isaías 11:1-2, y que esa «raíz de Isaí» será estandarte para los pueblos Isaías 11:10. El profeta no dice «David» sino «Isaí»: la imagen es la de un árbol cortado del que vuelve a brotar la familia, como si la dinastía tuviera que empezar de nuevo desde su origen en Belén.