Al día siguiente toda la congregación murmura contra Moisés y Aarón: «Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová». La nube cubre el tabernáculo y aparece la gloria de Jehová, que anuncia que va a consumir a la congregación Números 16:41-45. Moisés dice entonces a Aarón que tome el incensario, ponga en él fuego del altar y encima incienso, y vaya enseguida a la congregación a hacer expiación por ellos, porque la mortandad ha comenzado Números 16:46.
Aarón corre al medio de la congregación, echa el incienso y hace expiación por el pueblo; «y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad» Números 16:47-48. Han muerto catorce mil setecientos, sin contar los de Coré Números 16:49-50.