Un arma tan conocida se convirtió en imagen. Abigail, al interceder ante David, le desea que Dios guarde su vida «en el haz de los que viven» y que la de sus enemigos la arroje «como de en medio de la palma de una honda» 1 Samuel 25:29. Los Proverbios la usan con ironía: dar honra al necio es como atar la piedra a la honda, que no puede salir Proverbios 26:8. Y Zacarías anuncia que el pueblo de Dios pisoteará «las piedras de la honda» de sus enemigos Zacarías 9:15. Ver Zacarías.
Lo que el texto permite afirmar y lo que no
El texto dice que la honda de David era su arma de pastor, que llevaba cinco piedras lisas del arroyo en una bolsa y que una sola bastó. No describe la honda, ni su material, ni el tamaño de las piedras. Lo demás —cómo era, de qué estaba hecha, qué alcance tenía— procede de las hondas y las piedras halladas en Egipto y en Canaán, de las imágenes asirias y de experimentos modernos, que sirven de comparación, no de descripción de la honda de David.