Lucas abre su evangelio en los días de Herodes, rey de Judea, con un matrimonio sacerdotal. Zacarías es sacerdote del grupo de Abías, y su mujer, Elisabet, es también «de las hijas de Aarón». Los dos son justos delante de Dios y viven sin reproche según sus mandamientos, pero no tienen hijos, porque Elisabet es estéril, y ambos son ya de edad avanzada Lucas 1:5-7.
Su papel dentro de la Biblia
Elisabet aparece solo en el primer capítulo de Lucas, y no vuelve a nombrarse: el evangelio no dice cuándo murió ni si vio a su hijo predicar. En ese capítulo, sin embargo, tiene un papel destacado: es la primera persona del Nuevo Testamento que, llena del Espíritu Santo, reconoce en el hijo de María a su Señor, y la que da al Bautista su nombre. Con su historia, Lucas une el final del Antiguo Testamento —una pareja sacerdotal anciana y estéril, como los patriarcas— con el comienzo del Nuevo.