Mientras Zacarías ofrece el incienso en el templo, el ángel Gabriel le anuncia que Elisabet le dará un hijo, al que llamará Juan. Zacarías no lo cree y queda mudo hasta que se cumpla Lucas 1:13 Lucas 1:18-20. Ver la ficha de Zacarías.
Cuando él vuelve a casa, Elisabet concibe y se recluye durante cinco meses. Sus palabras son las de una mujer que ha vivido su esterilidad como una vergüenza pública: «Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres» Lucas 1:24-25.
Su papel dentro de la Biblia
Elisabet aparece solo en el primer capítulo de Lucas, y no vuelve a nombrarse: el evangelio no dice cuándo murió ni si vio a su hijo predicar. En ese capítulo, sin embargo, tiene un papel destacado: es la primera persona del Nuevo Testamento que, llena del Espíritu Santo, reconoce en el hijo de María a su Señor, y la que da al Bautista su nombre. Con su historia, Lucas une el final del Antiguo Testamento —una pareja sacerdotal anciana y estéril, como los patriarcas— con el comienzo del Nuevo.