Aser es el octavo hijo de Jacob y el segundo que tuvo con Zilpa, la sierva de Lea Génesis 30:12-13 Génesis 35:26. Como su hermano Gad, no tiene un episodio propio en el Génesis. Lo que la Biblia guarda de él son el porqué de su nombre, las bendiciones sobre su descendencia —todas hablan de abundancia— y, mucho después, una mujer de su tribu en el templo de Jerusalén.
La bendición de Jacob a Aser habla de comida: «El pan de Aser será substancioso, y él dará deleites al rey» Génesis 49:20. Moisés insiste en la misma idea: que sea bendito entre sus hermanos, que sea agradable a ellos, que moje en aceite su pie, y que sus cerrojos sean de hierro y bronce Deuteronomio 33:24-25.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
La tribu de Aser no llegó a dominar del todo su territorio: los cananeos siguieron viviendo en las ciudades de la costa, como Aco y Sidón, y Aser vivió «entre» ellos Jueces 1:31-32. Débora le reprocha que se quedara en la costa, junto a sus puertos, cuando otras tribus fueron a la guerra Jueces 5:17, aunque más tarde respondió al llamado de Gedeón Jueces 6:35. Siglos después, cuando Ezequías invitó a todo Israel a celebrar la Pascua en Jerusalén, la mayoría se burló de los mensajeros, pero algunos hombres de Aser aceptaron 2 Crónicas 30:10-11.
La última aparición de su nombre está en el Nuevo Testamento. Cuando José y María presentan a Jesús en el templo, una profetisa anciana, Ana, «hija de Fanuel, de la tribu de Aser», que no se apartaba del templo, da gracias a Dios y habla del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén Lucas 2:36-38. Siete siglos después de la caída del reino del norte, Lucas todavía sabe a qué tribu pertenecía.
En la ciudad que ve Ezequiel, una de las puertas del lado del mar lleva su nombre Ezequiel 48:34, y Aser figura entre las doce tribus del Apocalipsis Apocalipsis 7:6.