eLogos

Libación

También: Libaciones · Ofrenda de libación · Derramar libación · Nésej

Ofrenda que consistía en derramar un líquido —normalmente vino, a veces aceite o agua— ante Dios. En el culto de Israel acompañaba a los holocaustos y a otras ofrendas. Pablo usa la imagen para hablar de su propia vida, que está a punto de ser «derramada» como una libación.

En la Biblia

En Betel, después de que Dios le habla, Jacob levanta una piedra como señal, «y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite» (Génesis 35:14). Pablo escribe: «yo ya estoy para ser sacrificado» —literalmente, «ya estoy siendo derramado como libación»— (2 Timoteo 4:6).

Etimología

Del latín libatio, de libare, «derramar un poco, probar». El hebreo nésej viene de nasaj, «derramar». Pablo usa el verbo griego spéndomai, «ser derramado como libación», el mismo de las ofrendas griegas a los dioses.

Derramar ante Dios

La libación es una de las ofrendas más antiguas: derramar un poco de bebida en honor de alguien. La primera vez que aparece en la Biblia es en Betel: Jacob levanta una piedra en el lugar donde Dios le habló, «y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite» Génesis 35:14.

En el culto de Israel

La ley fija libaciones de vino para acompañar a los holocaustos y a las ofrendas de paz. La cantidad dependía del animal: un cuarto de hin de vino por un cordero, un tercio por un carnero, medio hin por un becerro Números 15:5-10. El sacrificio diario de cada mañana y cada tarde llevaba la suya Éxodo 29:40, y Números precisa: «derramarás libación de vino superior ante Jehová en el santuario» Números 28:7. La libación no se bebía: se derramaba entera, como algo que se da del todo.

Una libación de agua

Una de las escenas más conmovedoras con una libación no ocurre en el santuario. David, escondido en la cueva de Adulam mientras los filisteos ocupaban Belén, dice con nostalgia: «¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!». Tres de sus valientes atraviesan el campamento enemigo y se la traen. Pero David no quiere beberla: «la derramó para Jehová», porque era «la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida» 2 Samuel 23:15-17. Lo que había costado tanto solo podía darse a Dios.

Libaciones a otros dioses

Las libaciones eran comunes en todos los cultos antiguos, y los profetas denuncian las que Israel ofrecía a otros dioses. Jeremías describe a familias enteras ocupadas en el culto a la «reina del cielo»: los hijos recogen leña, los padres encienden el fuego, las mujeres amasan, «para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos» Jeremías 7:18. Tras la caída de Jerusalén, las mujeres judías refugiadas en Egipto se niegan a dejar de ofrecerle libaciones Jeremías 44:17-19.

La vida como libación

Pablo toma la imagen para hablar de sí mismo. Desde la cárcel escribe a los filipenses: «aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros» Filipenses 2:17. La fe de los filipenses es el sacrificio; su propia vida, la libación que se derrama encima. Y al final de su vida escribe a Timoteo: «yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano» 2 Timoteo 4:6, donde el griego dice «ya estoy siendo derramado como libación».

Aparece en

4 fichas de eLogos usan este término: