Dos listas
Pablo pone frente a frente dos modos de vivir. Las «obras de la carne» son una lista larga y desordenada: «adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas». El fruto del Espíritu, en cambio, es breve y ordenado: «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley» Gálatas 5:19-23.
Muchas de las obras de la carne destruyen la convivencia; casi todo el fruto mira a los otros. La «fe» de la lista se entiende a menudo como fidelidad, la confianza que se puede depositar en alguien (véase fe); la «templanza», como dominio propio.
De dónde viene la imagen
Los profetas ya comparaban a Israel con una viña de la que Dios esperaba uvas buenas y que dio «uvas silvestres» Isaías 5:1-7. Jesús usa la misma lógica: el árbol se conoce por sus frutos Mateo 7:16-20, y el sarmiento solo da fruto unido a la vid Juan 15:1-8. Pablo traslada la imagen al Espíritu: el fruto aparece cuando el creyente «anda en el Espíritu» Gálatas 5:16-25. Efesios usa la misma expresión: «el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad» Efesios 5:9.