Los tres primeros evangelios incluyen un detalle en el relato de la muerte de Jesús. Marcos lo cuenta con sobriedad: Jesús da una gran voz y expira, y el velo del templo se rasga en dos, de arriba abajo Marcos 15:37-38. Inmediatamente después, el centurión que estaba frente a él dice: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» Marcos 15:39.
Mateo añade que la tierra tembló, las rocas se partieron y se abrieron sepulcros Mateo 27:50-53. Lucas sitúa el rasgado antes de la muerte, junto al oscurecimiento del sol, y después pone en boca de Jesús: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» Lucas 23:44-46.
«De arriba abajo» es un detalle que Marcos y Mateo comparten. Ninguno de los dos lo explica.
Obra de arte
Los sacerdotes en el santuario en el momento en que se rasga el veloEl pintor imagina la escena desde dentro del templo, que los evangelios no describen, y coloca un cordero sobre un altar en la sala del candelabro, donde no se ofrecían víctimas. William Bell Scott, El rasgado del velo, 1869. Dominio público, vía
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