Timoteo acompaña a Pablo y a Silas por Macedonia. Cuando una persecución obliga a Pablo a salir de Berea, Silas y Timoteo se quedan allí, con el encargo de reunirse con él lo antes posible Hechos 17:14-15. Desde Atenas, Pablo no soporta la falta de noticias de los creyentes de Tesalónica y les envía a Timoteo, «nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro», para confirmarlos en medio de las tribulaciones 1 Tesalonicenses 3:1-5. Timoteo vuelve con buenas noticias de su fe y de su amor, y Pablo escribe la carta con ese alivio 1 Tesalonicenses 3:6. Ver Tesalónica y Berea.
Su papel dentro de la Biblia
Timoteo es el ejemplo de la segunda generación de la iglesia: no conoció a Jesús ni fue apóstol, pero aprendió la fe de su madre y de su abuela, la vio vivir en Pablo y recibió el encargo de transmitirla a otros: «lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» 2 Timoteo 2:2. Su historia muestra cómo trabajaba Pablo: no solo, sino con un equipo de colaboradores a los que enviaba en su nombre. La última noticia de él está en la carta a los Hebreos, cuyo autor no da su nombre: «Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo», y si llega pronto, irá con él a verlos Hebreos 13:23. El verbo griego puede significar que salió de la cárcel o que lo dejaron partir; la carta no explica más.