La segunda carta es la de un preso que se despide. Pablo escribe desde Roma, donde lo había buscado un amigo, Onesíforo 2 Timoteo 1:16-17, y siente que el tiempo de su partida está cercano 2 Timoteo 4:6. Se ha quedado casi solo: los de la provincia de Asia se le apartaron 2 Timoteo 1:15, Demas lo abandonó y se fue a Tesalónica, otros salieron hacia Galacia y Dalmacia, y solo Lucas sigue con él 2 Timoteo 4:10-11. En su primera defensa ante el tribunal nadie se puso de su parte 2 Timoteo 4:16. Ver Roma.
En ese momento le pide a Timoteo: «Procura venir pronto a verme» 2 Timoteo 4:9. Que traiga a Marcos, que le será útil, y el capote que dejó en Troas en casa de Carpo, con los libros y sobre todo los pergaminos 2 Timoteo 4:11-13; que se cuide de Alejandro el calderero, que le hizo mucho daño 2 Timoteo 4:14-15, y que salude a Prisca y a Aquila 2 Timoteo 4:19. Y repite: «Procura venir antes del invierno» 2 Timoteo 4:21. El texto no dice si Timoteo llegó a tiempo. Ver Priscila.
La carta no dice dónde estaba Timoteo al recibirla. Los saludos para Prisca y Aquila, que habían vivido en Éfeso Hechos 18:19, y para la casa de Onesíforo, que había servido a Pablo allí 2 Timoteo 1:18, hacen pensar que seguía en esa ciudad.
Su papel dentro de la Biblia
Timoteo es el ejemplo de la segunda generación de la iglesia: no conoció a Jesús ni fue apóstol, pero aprendió la fe de su madre y de su abuela, la vio vivir en Pablo y recibió el encargo de transmitirla a otros: «lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» 2 Timoteo 2:2. Su historia muestra cómo trabajaba Pablo: no solo, sino con un equipo de colaboradores a los que enviaba en su nombre. La última noticia de él está en la carta a los Hebreos, cuyo autor no da su nombre: «Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo», y si llega pronto, irá con él a verlos Hebreos 13:23. El verbo griego puede significar que salió de la cárcel o que lo dejaron partir; la carta no explica más.