Tras la muerte del juez Aod, los israelitas vuelven a hacer lo malo, y Dios los entrega a Jabín, un rey cananeo que reina en Hazor. Su general, Sísara, tiene novecientos carros herrados y oprime con crueldad a Israel durante veinte años Jueces 4:1-3.
En ese tiempo juzga a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot. Se sienta bajo una palmera entre Ramá y Bet-el, en la montaña de Efraín, y los israelitas suben a ella para que resuelva sus pleitos Jueces 4:4-5.
Su papel dentro de la Biblia
Débora es la cuarta de los jueces de Israel y la única mujer, y la única, dentro del libro de los Jueces, de la que se dice que era profetisa. Su historia es también la de una victoria en la que los héroes son otros: Barac dirige la batalla y Jael mata al general. El narrador lo subraya: la gloria fue para una mujer, y en el relato hay dos. Samuel incluye a Barac entre los libertadores enviados por Dios, según la Reina-Valera, que sigue aquí a la traducción griega; el texto hebreo dice «Bedán» 1 Samuel 12:11, y Hebreos lo menciona en su lista de la fe Hebreos 11:32; a Débora no la vuelve a nombrar ningún otro libro de la Biblia, pero el cántico que lleva su nombre la mantuvo en la memoria del pueblo.
Otros con el mismo nombre
Débora, nodriza de Rebeca, acompañó a la madre de Jacob desde Harán; murió en Bet-el y fue enterrada bajo una encina que llamaron «la encina del llanto» Génesis 35:8 Génesis 24:59.