Pasan los años. David es muy anciano y no sale de su habitación, donde lo atiende Abisag la sunamita. Su hijo Adonías, el mayor de los que quedan vivos, se proclama rey con el apoyo de Joab y del sacerdote Abiatar, y celebra un banquete al que no invita a Salomón, ni a Natán, ni a Sadoc 1 Reyes 1:5-10. Ver Adonías.
Natán va a ver a Betsabé, «la madre de Salomón», y le advierte que su vida y la de su hijo corren peligro. Le propone un plan: que entre a ver al rey y le recuerde que le juró que Salomón reinaría después de él; mientras ella habla, él entrará y confirmará sus palabras 1 Reyes 1:11-14. Betsabé entra, se inclina ante el rey y le habla con más detalle de lo que Natán le había sugerido: le recuerda el juramento por Jehová, le informa de lo que Adonías ha hecho y de quiénes están con él, le dice que los ojos de todo Israel están puestos en él para saber quién se sentará en su trono, y le advierte que, cuando él muera, ella y Salomón serán tratados como culpables 1 Reyes 1:15-21.
Natán entra, y su relato coincide con el de ella 1 Reyes 1:22-27. David manda llamar a Betsabé y le jura que ese mismo día Salomón se sentará en su trono. Betsabé se postra: «Viva mi señor el rey David para siempre» 1 Reyes 1:28-31. Sadoc, Natán y Benaía montan a Salomón en la mula del rey, lo llevan a Gihón y lo ungen 1 Reyes 1:38-40. Ver Sadoc y Gihón.
Su papel dentro de la Biblia
Betsabé está en los dos momentos en que se decide la historia de la casa de David: el pecado por el que «no se apartará jamás la espada» de su casa 2 Samuel 12:10, y la sucesión que lleva a Salomón al trono. En el primero el texto apenas le da voz; en el segundo habla más que nadie ante el rey. Es la madre del rey que construirá el templo, y por ella pasa la línea de David que llega a los reyes de Judá.
Cómo la recuerdan después
El encabezado del salmo 51, uno de los salmos penitenciales, lo sitúa «cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta» Salmos 51:1. El libro de los Reyes resume la vida de David diciendo que hizo lo recto toda su vida, «salvo en lo tocante a Urías heteo» 1 Reyes 15:5.
Mateo la incluye en la genealogía de Jesús sin nombrarla: «David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías» Mateo 1:6. Es una de las cuatro mujeres que menciona antes de María, junto a Tamar, Rahab y Rut. Lucas, en cambio, traza la genealogía de Jesús por otro de sus hijos, Natán Lucas 3:31.