Absalón tiene una hermana muy hermosa, Tamar, y su medio hermano Amnón, el primogénito de David, se enamora de ella hasta enfermar 2 Samuel 13:1-2. Aconsejado por su primo Jonadab, Amnón se finge enfermo y pide al rey que Tamar venga a prepararle comida; cuando la tiene a solas, la viola a pesar de sus súplicas y después la echa de la casa, aborreciéndola más de lo que la había amado 2 Samuel 13:3-17. Tamar se pone ceniza en la cabeza, rasga su túnica de princesa y se va gritando, y Absalón la recoge en su casa: «calla, hermana mía; es tu hermano» 2 Samuel 13:18-20.
David se enoja mucho, pero no hace nada 2 Samuel 13:21. Absalón no dice una palabra a Amnón y espera dos años. Entonces invita a todos los hijos del rey a su esquileo en Baal-hazor y, cuando Amnón está alegre por el vino, sus criados lo matan 2 Samuel 13:22-29. Absalón huye a Gesur, junto a su abuelo Talmai, y se queda allí tres años; David, consolado de la muerte de Amnón, anhela ver a Absalón 2 Samuel 13:37-39.
Su papel dentro de la Biblia
La rebelión de Absalón 2 Samuel 15:10 es el centro de la llamada «historia de la sucesión» de David (2 Samuel 9 – 1 Reyes 2), el relato de cómo, uno tras otro, los hijos mayores del rey quedan fuera del camino del trono hasta que llega Salomón. Absalón, que mata al primogénito y se rebela, abre el camino a Adonías y, después, a Salomón. Es también el cumplimiento más claro de la palabra de Natán sobre la espada en la casa de David.
Su memoria queda unida a un monumento: en vida se levantó una columna en el valle del Rey, que se llamó «la columna de Absalón» 2 Samuel 18:18. Su hija o nieta Maaca fue madre del rey Abías de Judá 1 Reyes 15:2; Crónicas, en cambio, llama a la madre de Abías «Micaía hija de Uriel de Gabaa» 2 Crónicas 13:2.