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Leviatán

También: Leviathan · Behemot · Behemoth · Rahab (monstruo) · Dragón del mar · Monstruo marino · Serpiente tortuosa

Criatura marina de la poesía bíblica. Unas veces es un animal formidable que solo Dios domina (Job 41); otras, una serpiente o dragón del mar que representa el caos y las fuerzas enemigas de Dios, y al que Dios vence (Salmos 74:14; Isaías 27:1).

En la Biblia

En Job, Dios lo describe para mostrar a Job los límites humanos: «¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo?» (Job 41:1). En el Salmo 104 es casi un juguete de Dios: «este leviatán que hiciste para que jugase en él» (104:26). El Apocalipsis retoma la imagen en el dragón y la bestia que sube del mar (Apocalipsis 12–13).

Etimología

Del hebreo לִוְיָתָן liwyātān, quizá de una raíz que significa «enrollarse»: «el enroscado». Tiene un antecedente en los textos de Ugarit, que hablan de Lotán, «serpiente tortuosa» de siete cabezas, vencida por el dios Baal.

Un animal que solo Dios domina

Al final del libro de Job, Dios responde con una serie de preguntas sobre la creación. Las dos últimas describen dos bestias. Behemot, «principio de los caminos de Dios», un animal enorme que come hierba como buey Job 40:15-19, y el leviatán, al que nadie puede pescar ni domesticar: «¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua?» Job 41:1-11. La lección es la desproporción: si Job no puede con una criatura, ¿cómo pretende pedir cuentas al Creador?

El dragón vencido

En otros textos el leviatán no es un animal, sino una imagen del caos. El Salmo 74 celebra que Dios «dividió el mar» y quebrantó «las cabezas del leviatán» Salmos 74:13-14, en clara referencia también al paso del mar en el éxodo. Isaías anuncia para el futuro que Jehová castigará «al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar» Isaías 27:1. Ezequiel compara al faraón con «el gran dragón que yace en medio de sus ríos» Ezequiel 29:3.

El contraste más llamativo es el del Salmo 104: allí el leviatán es una criatura más, hecha por Dios «para que jugase» en el mar Salmos 104:24-26. El monstruo que otros pueblos temían como rival de los dioses es, para el salmista, parte de la creación.

En el Apocalipsis

El último libro de la Biblia recoge la tradición: el dragón, «la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás», es arrojado del cielo Apocalipsis 12:9, y una bestia de siete cabezas sube del mar Apocalipsis 13:1. Las siete cabezas recuerdan las del monstruo de Ugarit.

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