Para renovar el pacto, esta vez las piedras las tiene que labrar Moisés: Dios le pide que corte dos tablas como las primeras y promete escribir en ellas las mismas palabras Éxodo 34:1. Moisés sube con ellas de madrugada Éxodo 34:4. Pasa otros cuarenta días en el monte sin comer pan ni beber agua, y en las tablas quedan escritas las palabras del pacto, los diez mandamientos Éxodo 34:28. Quién las escribió no está tan claro como parece: el relato paralelo, más abajo, muestra la diferencia.
Cuando baja, la piel de su rostro resplandece, y él no lo sabe Éxodo 34:29.
Obra de arte
Deuteronomio, contado en boca de Moisés, añade dónde terminan: él las guarda en un arca de madera, y comenta que allí siguen Deuteronomio 10:5. Siglos después, cuando el arca entra en el templo de Salomón, las dos tablas son lo único que hay dentro 1 Reyes 8:9.