Omri reina doce años, seis de ellos en Tirsa. Después compra a Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, edifica
en él una ciudad y la llama Samaria, por el nombre de Semer, el dueño del monte 1 Reyes 16:23-24. Ver
Samaria.
El juicio del narrador es breve: Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, «e hizo peor que todos los que habían reinado
antes de él», andando en los caminos de Jeroboam y en sus ídolos. Los demás hechos de Omri y sus hazañas están en el
libro de las crónicas de los reyes de Israel. Muere, es sepultado en Samaria, y reina en su lugar su hijo Acab
1 Reyes 16:25-28. Ver Acab y Jeroboam.
Su papel dentro de la Biblia
El libro de los Reyes despacha a Omri en una docena de versículos, porque mide a los reyes por su fidelidad religiosa y no
por su poder. Para el narrador, su importancia está en lo que deja: una capital, Samaria, y una dinastía, la de Acab y
Jezabel, que llevará el culto de Baal al centro del reino y será exterminada por Jehú 2 Reyes 10:11. Siglos
después, Miqueas acusa a Jerusalén de guardar «los mandamientos de Omri, y toda obra de la casa de Acab»
Miqueas 6:16. Su nieta, o bisnieta, Atalía será la única reina que gobierne Judá
2 Reyes 8:262 Reyes 11:1-3. Ver Jezabel y Jehú.