En la puerta de Belén, Booz le plantea al otro pariente el asunto: Noemí vende la parcela de tierra que había sido de su hermano Elimelec Rut 4:3. Cuando el pariente renuncia, Booz adquiere ante los ancianos todo lo de Elimelec, de Quelión y de Mahlón, «de mano de Noemí», y toma a Rut por mujer Rut 4:9-10.
Cuando nace el hijo de Rut y Booz, las mujeres de Belén le dicen a Noemí: bendito sea Jehová, que no la ha dejado sin redentor; el niño le devolverá la vida y la sostendrá en la vejez, porque lo ha dado a luz su nuera, que la ama y vale más para ella que siete hijos Rut 4:14-15. Noemí toma al niño, lo pone en su regazo y lo cría. Las vecinas le dan nombre —«A Noemí le ha nacido un hijo»— y lo llaman Obed, que será el padre de Isaí, padre de David Rut 4:16-17. Ver David.
Su papel dentro de la Biblia
El libro se llama Rut, pero su relato empieza y termina con Noemí. Es ella la que pierde todo en el primer capítulo, la que reconoce en Booz al pariente redentor y la que planea el encuentro; y es a ella a quien las mujeres de Belén dicen que le ha nacido un hijo. Su historia va del vacío a la plenitud: «me fui llena, y Jehová me ha vuelto con las manos vacías», al principio Rut 1:21; un niño en su regazo, al final Rut 4:16. A través de ella, la familia de Elimelec, que parecía extinguida en Moab, continúa en la línea de David.
Fuera del libro de Rut, la Biblia no vuelve a nombrarla.