Cuando llegan a Belén, toda la ciudad se conmueve, y las mujeres preguntan si es Noemí. Ella responde con su propio nombre: que no la llamen Noemí, «agradable», sino Mara, «amarga», porque el Todopoderoso la ha llenado de amargura. Se fue llena y Jehová la ha hecho volver vacía; Jehová ha testificado contra ella y el Todopoderoso la ha afligido Rut 1:19-21. El narrador añade dos datos: con ella viene Rut, la moabita, y llegan al comienzo de la siega de la cebada Rut 1:22.
Su papel dentro de la Biblia
El libro se llama Rut, pero su relato empieza y termina con Noemí. Es ella la que pierde todo en el primer capítulo, la que reconoce en Booz al pariente redentor y la que planea el encuentro; y es a ella a quien las mujeres de Belén dicen que le ha nacido un hijo. Su historia va del vacío a la plenitud: «me fui llena, y Jehová me ha vuelto con las manos vacías», al principio Rut 1:21; un niño en su regazo, al final Rut 4:16. A través de ella, la familia de Elimelec, que parecía extinguida en Moab, continúa en la línea de David.
Fuera del libro de Rut, la Biblia no vuelve a nombrarla.