Isacar es el noveno hijo de Jacob y el quinto que tuvo con Lea Génesis 30:17-18 Génesis 35:23. No tiene un episodio propio en el Génesis, pero su nacimiento sí: es fruto de un trato entre las dos hermanas que retrata mejor que ningún otro pasaje la rivalidad que dividía la casa de Jacob. De él desciende la tribu de Isacar.
En el tiempo de la siega del trigo, Rubén, el hijo mayor de Lea, encuentra mandrágoras en el campo y se las lleva a su madre. Raquel se las pide. Lea responde con amargura: «¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo?». Raquel le ofrece un trato: Jacob dormirá esa noche con Lea a cambio de las mandrágoras Génesis 30:14-15.
Cuando Jacob vuelve del campo por la tarde, Lea sale a su encuentro: «Llégate a mí, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo». Jacob duerme con ella esa noche Génesis 30:16. El texto añade que Dios oyó a Lea, y ella concibe y da a luz su quinto hijo. Lo llama Isacar y explica: «Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido» Génesis 30:17-18.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
Su tribu luchó con Débora contra Sísara en el mismo valle donde vivía Jueces 5:15. De ella salieron un juez, «Tola hijo de Fúa», con los mismos nombres que los dos primeros hijos de Isacar Jueces 10:1, y un rey de Israel, Baasa, que llegó al trono matando a su predecesor 1 Reyes 15:27-28. Crónicas dice de los hombres de Isacar que se unieron a David que eran «entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer» 1 Crónicas 12:32, una frase que se ha hecho proverbial.
En la ciudad que ve Ezequiel, una de las puertas del lado sur lleva su nombre Ezequiel 48:33, y Isacar figura entre las doce tribus del Apocalipsis Apocalipsis 7:7.