Isacar es el noveno hijo de Jacob y el quinto que tuvo con Lea Génesis 30:17-18 Génesis 35:23. No tiene un episodio propio en el Génesis, pero su nacimiento sí: es fruto de un trato entre las dos hermanas que retrata mejor que ningún otro pasaje la rivalidad que dividía la casa de Jacob. De él desciende la tribu de Isacar.
Jacob describe a Isacar con una imagen que no suena a elogio: «asno fuerte que se recuesta entre los apriscos; y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; y bajó su hombro para llevar, y sirvió en tributo» Génesis 49:14-15. La bendición de Moisés, en cambio, lo une a Zabulón y habla de alegría y prosperidad: «alégrate… tú, Isacar, en tus tiendas» Deuteronomio 33:18-19.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
Su tribu luchó con Débora contra Sísara en el mismo valle donde vivía Jueces 5:15. De ella salieron un juez, «Tola hijo de Fúa», con los mismos nombres que los dos primeros hijos de Isacar Jueces 10:1, y un rey de Israel, Baasa, que llegó al trono matando a su predecesor 1 Reyes 15:27-28. Crónicas dice de los hombres de Isacar que se unieron a David que eran «entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer» 1 Crónicas 12:32, una frase que se ha hecho proverbial.
En la ciudad que ve Ezequiel, una de las puertas del lado sur lleva su nombre Ezequiel 48:33, y Isacar figura entre las doce tribus del Apocalipsis Apocalipsis 7:7.