Cuando Absalón se subleva y David huye de Jerusalén, Sadoc sale con los levitas llevando el arca, y Abiatar sube con ellos. David les pide que devuelvan el arca a la ciudad y que se queden allí con sus hijos, Ahimaas y Jonatán; él esperará en el desierto sus noticias 2 Samuel 15:24-29. Le deja además a Husai, su amigo, que finge pasarse a Absalón, con el encargo de comunicarles todo lo que oiga en el palacio 2 Samuel 15:34-36.
Cuando Absalón decide cómo perseguir a David, Husai lo cuenta a Sadoc y a Abiatar, y una criada lleva el mensaje a sus hijos, que esperan escondidos junto a En-rogel. Los dos jóvenes, perseguidos, se esconden en un pozo y llegan hasta David, que cruza el Jordán esa misma noche 2 Samuel 17:15-22. Terminada la guerra, David encarga a los dos sacerdotes que convenzan a los ancianos de Judá para hacerlo volver 2 Samuel 19:11. Ver Absalón y En-rogel.
Su papel dentro de la Biblia
Abiatar es el puente entre la casa sacerdotal de Elí y el reinado de David. Su presencia junto a David desde los años de fugitivo sirve al narrador para mostrar que Dios estaba con David y no con Saúl: el rey mata a los sacerdotes, y el último de ellos, con el efod, se va con el ungido. Su caída marca el final de su linaje en el sacerdocio de Jerusalén y el ascenso definitivo de la familia de Sadoc.