El libro empieza y termina sin decir quién lo escribió. «Visión de Abdías» Abdías 1:1: ni el nombre del padre, ni la ciudad, ni el rey bajo el que profetizó, datos que otros profetas sí dan en su primera línea. Todo lo que se sabe del hombre es su nombre, y el nombre era corriente.
Lo que sí es nítido es el mensaje, y se entiende mejor sabiendo a quién iba dirigido. Edom ocupaba las montañas de Seir, al sureste del mar Muerto: un territorio de roca arenisca y desfiladeros, fácil de defender, por el que pasaba el Camino Real, que iba del golfo de Áqaba a Damasco. Entre Edom e Israel había una historia larga de parentesco y de enemistad.
Contra eso anuncia el día de Jehová sobre todas las naciones, con una regla de reciprocidad: como tú hiciste se hará contigo Abdías 1:15. En el monte de Sion habrá un resto salvado Abdías 1:17; la casa de Jacob será fuego y la de Esaú estopa Abdías 1:18.
Los últimos versículos dibujan un mapa de la tierra recuperada: los del Neguev poseerán el monte de Esaú, los de la Sefela la tierra de los filisteos, Benjamín Galaad, y los desterrados de Jerusalén volverán a las ciudades del sur Abdías 1:19-20. Y el libro cierra con una frase que va más allá del pleito: el reino será de Jehová Abdías 1:21.
Cuándo se escribió
Cómo lo recuerda la Biblia
El Nuevo Testamento no cita a Abdías. Dentro de los profetas, Joel promete la salvación en el monte de Sion y en Jerusalén «como ha dicho Jehová», con palabras muy cercanas a las de Abdías Joel 2:32 Abdías 1:17, y Amós habla de poseer «el resto de Edom» Amós 9:12. Malaquías, más tarde, usa la desolación de Edom como prueba de que Dios eligió a Jacob Malaquías 1:2-4.
Otros con el mismo nombre
La Reina-Valera 1960 llama «Abdías» a seis hombres distintos:
- Abdías, mayordomo de Acab — escondió a cien profetas de Jezabel.
- Abdías, príncipe de Josafat — enviado a enseñar la ley por las ciudades de Judá.
- Abdías, levita de Josías — capataz de la reparación del templo.
- Abdías, padre de Ismaías — en la administración de David.
- Abdías, descendiente de David — en la línea real posterior al destierro.
A ellos se suman otros ocho que la misma versión castellana llama «Obadías».