El primer contacto de Israel con Tiglat-pileser es un pago. Pul, rey de Asiria, entra en la tierra, y Menahem, rey de Israel, le da mil talentos de plata para que lo apoye y le asegure el reino. Para reunirlos, Menahem impone a todos los hombres ricos de Israel cincuenta siclos de plata a cada uno; y el rey de Asiria se vuelve sin quedarse en el país 2 Reyes 15:19-20. Ver los asirios, Samaria y siclo.
Su papel dentro de la Biblia
Tiglat-pileser es el rey con el que Asiria entra en la historia de Israel y de Judá. Con él cambia la escala del mundo bíblico: los reinos pequeños de la región dejan de pelear solo entre sí y pasan a depender de un imperio que cobra tributo, nombra reyes y deporta pueblos. Israel pierde Galilea y Galaad, y una década después Samaria cae ante sus sucesores; Judá sobrevive como vasallo. Para los profetas de su tiempo, el rey de Asiria es «la vara del furor» de Dios, un instrumento que no sabe que lo es y que también será juzgado por su soberbia Isaías 10:5-7. Ver Senaquerib, uno de sus sucesores.