Conquistada Damasco, Acaz va allí a encontrarse con Tiglat-pileser. Ve un altar y envía al sacerdote Urías su diseño y su modelo; Urías lo construye en Jerusalén antes de que el rey vuelva. Acaz ofrece en él sus sacrificios y aparta el altar de bronce del templo a un lado 2 Reyes 16:10-15. Desmonta también las basas y el mar de bronce, y cambia la entrada real del templo «por causa del rey de Asiria» 2 Reyes 16:17-18. Ver altar de los holocaustos.
Crónicas da una valoración más dura de la ayuda asiria: Tiglat-pileser vino a Acaz, pero lo puso en aprietos y no lo fortaleció; Acaz despojó el templo, el palacio y las casas de los príncipes para pagarle, y aun así no le sirvió de ayuda 2 Crónicas 28:20-21.
Su papel dentro de la Biblia
Tiglat-pileser es el rey con el que Asiria entra en la historia de Israel y de Judá. Con él cambia la escala del mundo bíblico: los reinos pequeños de la región dejan de pelear solo entre sí y pasan a depender de un imperio que cobra tributo, nombra reyes y deporta pueblos. Israel pierde Galilea y Galaad, y una década después Samaria cae ante sus sucesores; Judá sobrevive como vasallo. Para los profetas de su tiempo, el rey de Asiria es «la vara del furor» de Dios, un instrumento que no sabe que lo es y que también será juzgado por su soberbia Isaías 10:5-7. Ver Senaquerib, uno de sus sucesores.