El relato salta a Gaza, en pleno territorio filisteo, adonde Sansón entra a casa de una prostituta Jueces 16:1. Los de la ciudad lo cercan y lo esperan toda la noche junto a la puerta, seguros de matarlo al amanecer Jueces 16:2. Pero a medianoche Sansón se levanta, arranca las puertas de la ciudad con sus dos jambas y el cerrojo, se lo carga todo al hombro y lo sube hasta la cima del monte que mira a Hebrón Jueces 16:3.
Es otra demostración descomunal de fuerza, pero el episodio funciona sobre todo como aviso: Sansón se mete solo, de noche, en la principal plaza fuerte del enemigo, por un deseo, y sale por los pelos. La próxima vez que baje a territorio enemigo por una mujer, no saldrá.