En la crucifixión, mientras los discípulos han huido, varias mujeres miran desde lejos. Entre ellas está María Magdalena, con María
la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé; mujeres que lo habían seguido en Galilea y habían subido con él a Jerusalén
Marcos 15:40-41. Juan la sitúa junto a la cruz, con la madre de Jesús Juan 19:25.
Cuando José de Arimatea baja el cuerpo, lo envuelve en una sábana y lo pone en un sepulcro excavado en la roca, María Magdalena y
María la madre de José miran dónde lo ponen Marcos 15:46-47. Mateo dice que estaban sentadas delante del sepulcro
Mateo 27:61, y Lucas que volvieron a preparar especias y perfumes y descansaron el sábado Lucas 23:55-56.
Ver el Gólgota.
Lo que los evangelios no dicen
Su papel dentro de la Biblia
María Magdalena es una de las mujeres más nombradas de los evangelios, y la única que los cuatro sitúan en el
mismo lugar decisivo: el sepulcro vacío. Su historia une la Galilea del ministerio con la Jerusalén de la cruz: la que fue sanada
sigue al maestro hasta el final, cuando los discípulos varones han huido, y, según Juan, la primera en ver al resucitado.
En el relato de Juan, el reconocimiento llega cuando Jesús la llama por su nombre Juan 20:16.
Otros con el mismo nombre
En el Nuevo Testamento hay varias Marías; la lista completa está en la ficha de María, la madre de Jesús. La
hermana de Moisés, que la Reina-Valera también llama María, tiene su ficha como Miriam.