Cuatro reyes del oriente vencen a los reyes de Sodoma, Gomorra y otras ciudades de la llanura, saquean sus bienes y se llevan también a Lot, «que moraba en Sodoma» Génesis 14:1-12. Ya no vive cerca: vive dentro. Un fugitivo avisa a Abram, que arma a trescientos dieciocho criados nacidos en su casa, persigue a los invasores hasta Dan, los ataca de noche y recupera los bienes, a las mujeres, a la gente y a su pariente Lot Génesis 14:13-16. Ver Dan.
Su papel dentro de la Biblia
Lot es el pariente que acompaña la promesa sin ser su heredero. Su historia corre paralela a la de Abraham y la ilumina por contraste: elige la tierra mejor regada y acaba en una cueva; su tío deja elegir y recibe toda la tierra. Por él, Moab y Amón quedan unidos a Israel como parientes. Cuando Israel sale de Egipto, Dios le prohíbe atacar a Moab y a Amón porque les ha dado su tierra «a los hijos de Lot» Deuteronomio 2:9 Deuteronomio 2:19. De Moab vendrá Rut, la bisabuela de David Rut 4:13-17.
Cómo lo recuerdan después
Jesús usa los días de Lot como imagen de la venida del Hijo del Hombre: la gente comía, bebía, compraba y vendía, hasta el día en que Lot salió de Sodoma y llovió fuego del cielo. Y añade una advertencia breve: «Acordaos de la mujer de Lot» Lucas 17:28-32. La segunda carta de Pedro lo llama «el justo Lot», abrumado por la conducta de los malvados, que afligía cada día su alma justa viendo y oyendo lo que hacían, y lo pone como ejemplo de que Dios sabe librar a los piadosos 2 Pedro 2:6-9.