En la iglesia de Antioquía hay profetas y maestros, y el primero de la lista es Bernabé. Mientras ayunan y sirven al Señor, el Espíritu Santo dice: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado» Hechos 13:1-3. Bajan a Seleucia y navegan a Chipre, la isla natal de Bernabé; recorren la isla desde Salamina hasta Pafos, donde el procónsul Sergio Paulo cree tras el enfrentamiento con el mago Elimas Hechos 13:4-12. Desde ese momento, Lucas empieza a nombrar primero a Pablo, y en Perge Juan Marcos los deja y vuelve a Jerusalén Hechos 13:13.
En Antioquía de Pisidia, ante la oposición de los judíos de la sinagoga, Pablo y Bernabé declaran que se vuelven a los gentiles Hechos 13:46. En Listra, después de que Pablo cure a un cojo, la multitud los toma por dioses: a Bernabé lo llaman Júpiter y a Pablo, que es el que habla, Mercurio, y el sacerdote de Júpiter quiere ofrecerles sacrificios. Los dos rasgan sus ropas y gritan que son hombres semejantes a ellos Hechos 14:8-15. Vuelven por las mismas ciudades, nombrando ancianos en cada iglesia, y regresan a Antioquía Hechos 14:21-27. Ver el primer viaje misionero.
Su papel dentro de la Biblia
Bernabé es la figura que une a la iglesia de Jerusalén con la misión entre los gentiles. Es el enlace entre los apóstoles y Pablo, entre Jerusalén y Antioquía, y el primer compañero de viaje del apóstol. Lucas lo llama apóstol junto con Pablo Hechos 14:14, y Pablo lo nombra como alguien que, como él, trabajaba con sus manos para no ser una carga 1 Corintios 9:6. Su última mención es una nota de Pablo: Marcos, «el sobrino de Bernabé» (en griego, primo) Colosenses 4:10.