Unos venidos de Judea enseñan en Antioquía que los gentiles convertidos deben circuncidarse para ser salvos, y Pablo y Bernabé discuten con ellos con fuerza. La iglesia los envía a Jerusalén a tratar la cuestión con los apóstoles y los ancianos Hechos 15:1-2. En la asamblea, después de hablar Pedro, la multitud escucha en silencio a Bernabé y a Pablo, que cuentan las señales que Dios ha hecho entre los gentiles por medio de ellos Hechos 15:12. La decisión, que no se imponga la circuncisión, se pone por escrito en una carta que los dos llevan de vuelta, «hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo» Hechos 15:22-26.
Pablo cuenta en Gálatas una subida a Jerusalén que muchos identifican con esta: subió con Bernabé, y Santiago, Pedro y Juan les dieron la diestra en señal de compañerismo, para que ellos fueran a los gentiles Gálatas 2:1 Gálatas 2:9.
Su papel dentro de la Biblia
Bernabé es la figura que une a la iglesia de Jerusalén con la misión entre los gentiles. Es el enlace entre los apóstoles y Pablo, entre Jerusalén y Antioquía, y el primer compañero de viaje del apóstol. Lucas lo llama apóstol junto con Pablo Hechos 14:14, y Pablo lo nombra como alguien que, como él, trabajaba con sus manos para no ser una carga 1 Corintios 9:6. Su última mención es una nota de Pablo: Marcos, «el sobrino de Bernabé» (en griego, primo) Colosenses 4:10.