En la primera comunidad de Jerusalén, los creyentes tienen todo en común: los que poseen tierras o casas las venden y ponen el dinero a los pies de los apóstoles, que lo reparten según la necesidad de cada uno Hechos 4:32-35. Lucas da un ejemplo con nombre propio: José, un levita natural de Chipre, al que los apóstoles llamaban Bernabé, «hijo de consolación», vende una heredad que tenía y trae el precio a los apóstoles Hechos 4:36-37.
Su papel dentro de la Biblia
Bernabé es la figura que une a la iglesia de Jerusalén con la misión entre los gentiles. Es el enlace entre los apóstoles y Pablo, entre Jerusalén y Antioquía, y el primer compañero de viaje del apóstol. Lucas lo llama apóstol junto con Pablo Hechos 14:14, y Pablo lo nombra como alguien que, como él, trabajaba con sus manos para no ser una carga 1 Corintios 9:6. Su última mención es una nota de Pablo: Marcos, «el sobrino de Bernabé» (en griego, primo) Colosenses 4:10.